
–Los puntos sobre los que más hincapié hace el sector en torno de este proyecto de ley son aquellos que les impide a las compañías tener un filtro sobre los afiliados a tomar. ¿Cómo entiende que jugaría esto en las finanzas de las empresas?La primera vez que escuché la infeliz analogía, durante una entrevista radial, opté por atribuirla a una torpeza del interlocutor. Pero al oirla y leerla en repetidas ocasiones no queda más alternativa que asumir que así es como los ejecutivos de las prepagas ven a los pacientes: Autos chocados.
–No hay ecuación que resista este análisis. Para muchas compañías significará el fin de sus operaciones; muchas desaparecerán. Supongamos que entran 100 personas por día, con necesidades de encarar tratamientos carísimos cada una. El ejemplo tal vez no sea el más feliz, pero es como si una aseguradora debiera tomar autos chocados y hacerse cargo de ellos. Es imposible. El riesgo que tomamos nosotros es infinito. Cuando una persona entra a nuestro sistema no sabemos cómo afectará a nuestro negocio.
En ciertos círculos del establishment parece que se está poniendo de moda el lobbysmo contraproducente. Hace unos meses el inefable diputado Alfredo Olmedo hizo más que nadie por la aprobación de la ley de matrimonio igualitario. Las prepagas, si siguen optando por esta nueva escuela del lobbysmo, amenzan con arrancarle el involuntario récord al hombre de la campera amarilla.
0 pasaran a cobrar por lo de Aníbal:
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