
Y un espacielísimo recuerdo para Espert, Broda, y Cachanosky.
El deber es servir a las grandes líneas de pensamiento, despreciando lo incidental y aceptando las consecuencias inevitables de toda acción constructiva, sin buscar el pelo en la leche ni pedir perfecciones imposibles. Jauretche




Ey! Animate a decirlo... y también ya que estás animate a usar los signos de puntuación de un idioma extranjero, es tan poco cool el signo de exclamación de apertura, tan poco anglo...
Frente a la publinota que salió esta mañana en Perfil con el objeto de promocionar el último "libro" de esa insignificante nota al margen del periodismo argentino que es Luis Majul, este pelotudo lo banca a José Pablo Feinmann.
Así habla un funcionario leal a su país y a su gobierno. Un representante argentino de lujo.–Sí, claro. Valenzuela le recomienda a la Argentina que vuelva a la pirueta del endeudamiento permanente, algo que Obama identifica como el motivo del colapso financiero de los Estados Unidos. O él no representa la visión de Obama u Obama quiere para la Argentina algo que no quiere para Estados Unidos, lo que me parece difícil de entender.
Si bien Obama no es santo de mi de mi devoción me inclino por la primera. Los funcionarios del estiulo de Valenzuela son más lobbystas de las empresas que funcionarios políticos. Si Valenzuela fuera político hubiera demostrado más cintura y no se hubiera movido como elefante en bazar, no sólo con sus declaraciones originales sino con sus burdas justificaciones posteriores.
Seguir leyendo reportaje de Página/12 a Héctor Timerman
Así habla un pequeño y servil hombrecillo.
"Teoría del derrame" al palo, salvo que a veces no caía ni una gota. Imperaba la máxima de PoSSe "Cuando no hay dinero, el maestro tiene que seguir colaborando".
Seguridad jurídica. Instituciones fuertes.
Canal 7 era de "lagente" no como ahora que está copado por montoneros revanchistas. Malas lenguas aseguraban que el director del canal era antisemita, pero hizo callar a todos cuando reveló que tenía "amigos judíos".
¿Y esto? ¿No fué acaso el perverso hombre de la bolsa, conocido como Néstor,
Fiesta descontrolada en la SIP y ADEPA. Podrán calumniar y enlodar honores impunemente.
Austeridad republicana en los comedores escolares públicos. Padres y alumnos, insaciables depredadores, pretendían banquetes pantagruélicos. La democracia ponía coto a esas desmedidas ambiciones.
Teníamos un presidente sano y deportista.
¿Y el diálogo? ¿Y al unión de los argentinos?Por medio de la presente, el Club Atlético Lanús manifiesta su total y absoluto repudio a la tapa del Diario Deportivo Olé en su edición del 14 de diciembre de 2009.Fuente: Club Atlético Lanús
Somos conscientes que dicho periódico es de fácil ubicación entre la prensa sensacionalista y propende cotidianamente a la vulgaridad exenta de toda academia discursiva; pero más allá de la libertad que siempre hemos reivindicado, y continuaremos haciéndolo, nos parece lamentable incursionar en esta ocasión alrededor de posturas lisa y llanamente provocativas típicas de asoladores tribuneros que curiosamente suelen criticar en otras partes de sus ediciones.
Entendemos que el título de la tapa no hace más que desmerecer y denostar a nuestra Institución, ajena a la definición del certamen, restándole además el valor intrínseco que lleva la obtención del Campeonato logrado por el Club Atlético Banfield, al que aprovechamos para felicitar por la conquista obtenida.
Creemos que gestos como el del título afectan al Club Atlético Lanús y sus socios e hinchas ya que han usado y degradado su nombre e imagen.
Notamos también que la repercusión negativa que recibe nuestro Club ante fallos arbitrales es diametralmente opuesta a la que tienen otros equipos en situaciones similares. Citamos, por ejemplo, la tapa del día posterior a que Lanús supere a San Lorenzo de Almagro en el torneo pasado, cuando se puso en duda la honestidad de Gustavo Bassi, que a la postre pudo comprobarse había sancionado correctamente un penal a favor de nuestro equipo.
Además, situaciones como las sucedidas en el día de la fecha no hacen más que contribuir a la generación de violencia en el fútbol, hecho sobre el cual el Diario Olé no duda en poner su dedo acusador cotidianamente.
No nos ruboriza decir además, que esta entidad no merece en modo alguno, la sugerencia del título, tampoco sus socios y dirigentes.
Curiosamente el pedido de silencio, surgido de la tapa, no ha sido norma en la vida institucional del Club Atlético Lanús, que ha alzado siempre su voz en defensa de la convivencia democrática y la calidad de vida de la gente; en pro de la libertad de expresión y en resguardo de los Clubes en manos de sus socios. Justamente no cabe la solicitud de mordaza, menos aún debiendo provenir de quienes debieran ser exponentes de la difusión de ideas y razones.
Hace más de 50 años un conocido autor publicó un libro sobre Marcelo T. de Alvear del que extraigo el párrafo que copio. Sugiero el siguiente ejercicio: donde dice Yrigoyen reemplácese por el nombre que usted quiera o el matrimonio presidencial de su absoluta preferencia, señor lector."Advirtió en el gobierno de Yrigoyen sólo lo formal, lo superficial: le horrorizó que su antecesor no concurriera al Congreso a leer el mensaje anual, que los ministros no contestaran oralmente las interpelaciones, que se intervinieran provincias por motivos políticos. Vio los pequeños errores, las minúsculas transgresiones, pero no alcanzó a percibir las grandes perspectivas que se abrian debajo de las rarezas y tanteos de su antecesor.Félix Luna. Alvear, 1958.
Desde un punto de vista estrictamente legal, friamente legal, el gobierno de Yrigoyen fue criticable. Decretó intervenciones pasando sobre la autoridad del Congreso, dispuso gastos por mero acuerdo de ministros. Pero esas intervenciones se enderezaban a reestablecer la soberanía popular arrebatada por las oligarquías locales, esos gastos estaban afirmando las bases de la independencia económica (...). Frente a la tenaz oposición de sus adversarios, frente a la miopía burocrática de los indiferentes, Yrigoyen estaba haciendo historia. En cambio el gobierno de Alvear se ajustó estrictamente a las normas legales y reglamentarias. Pero no hizo nada que continuara o desarrollara las grandes líneas de la emancipación nacional. Se contentó con ser legalista, como si la erección de un gobierno de derecho fuera el desideratum de su gobierno; como si no fuera necesario tocar nada de lo establecido. Como si el orden vigente en el país estuviera sustentado sobre bases de justicia y no fuera el resultado de largos años de explotación y falacia."
