Arturo Jauretche desconfiaba de los dogmatismos ideológicos en tanto recetas para el progreso de una Nación que deban ser seguidas al pié de la letra. Explicaba que lo que había sido concebido en un lugar y en un tiempo determinados no podía ser válido en todas las latitudes y épocas; que los países que progresan lo hacen afirmándose sobre sus propias características y circunstancias, y sólo a partir de ahí se avanza, articulando ideas y proyectos a la realidad, y no la realidad a las ideas.Los argentinos, pensaba, no debemos importar recetas sino inventar la nuestra propia de acuerdo a los recursos con que contamos. Y cambiarla siempre que las variables de la realidad así lo exijan, sin ataduras dogmáticas.
¿A qué viene esto? A esta carta de lectores, jauretcheana hasta el tuétano, publicada el sábado en La Nación, un foro en donde Don Arturo jamás se imaginó que sus ideas serían reivindicadas.
Traje a medida
Señor Director:
"El hombre necesita conceptos, pero pueden ser una trampa, por las limitaciones que imponen.
"No se trata, por lo tanto, de ser liberales, comunistas, ni estatistas, sino de lo que corresponda que debamos ser. Para ello, teniendo en cuenta los valores, los conceptos y las circunstancias, debemos creativamente encontrar la solución que mejor satisfaga nuestras necesidades. Nunca será definitiva, deberá evolucionar en función de nuestros conocimientos y de las nuevas realidades que debamos enfrentar.
"Cada país, según la situación que esté pasando, necesitará determinar cuál es el nivel de estatismo o liberalismo que necesita. Un traje hecho a medida siempre lucirá mejor que uno de confección."
José María Romero Maletti












